ÁFRICA A CABALLO CON NUESTRA EMBAJADORA MARTA GONZÁLEZ

ÁFRICA A CABALLO | Spain Premium 

LA EMBAJADORA E IMAGEN DEL MUNDO HÍPICO EN ESPAÑA, MARTA GONZÁLEZ, NOS HACE VIVIR DE NUEVO UNA EMOCIONANTE AVENTURA A CABALLO POR EL EXÓTICO CONTINENTE AFRICANO.

Galopar por la sabana y bosques de Waterberg en Sudáfrica, explorar a caballo los últimos rincones salvajes del continente africano y recorrer los espacios protegidos en los que se encuentran algunas de las exclusivas reservas de los Big Five.

Vamos adentrarnos en un safari de película

El equipo de la AGENCIA AFRICAE TRAVEL, especialistas en viajes a África, nos diseñó un viaje con tres destinos, ideales para vivir diferentes experiencias a caballo.

La primera parada fue Ant’s Hill en el Parque Nacional de Waterberg, donde experimentamos un safari de lujo combinado con salidas a caballo. Desde ahí nos movimos hasta Entabeni, un lugar perfecto para vivir un safari a caballo más salvaje cabalgando junto a leones, elefantes, rinocerontes, búfalos y leopardos, para finalmente terminar nuestro recorrido en las maravillosas costas de Mozambique, cabalgando en las playas de Benguerra y Vilanculos.

Viajar a África es remontarse en el tiempo, desconectar del mundo.

Una de las cosas que más me fascinan de este continente es que tiene su propio ritmo y cadencia, donde la tranquilidad se combina a la perfección con la aventura y todo invita a estar conectado con el presente.

Aterrizamos en Johannesburgo, donde se respira un ambiente cosmopolita y una gran confluencia  cultural. Allí nos estaban esperando para trasladarnos hasta la primera parada de nuestro viaje: el Parque Nacional de Waterberg.

A medida que nos acercábamos a nuestro destino el paisaje se transformaba; ya quedaban pocos rastros de civilización y la vegetación del camino se volvía cada vez más densa, hasta que al cabo de dos horas llegamos a Ant’s Hill.

Este exclusivo lodge de arquitectura colonial está situado en una reserva natural privada de 5000 hectáreas, ubicada en las más remotas áreas protegidas de la biosfera de Waterberg, en la provincia de Limpopo al norte de Sudáfrica.

Sus exclusivas 6 Suites están construidas en piedra, con techos de cubierta vegetal y un baño privado con bañera y vistas a la ladera arbolada. A su encanto hay que sumar que los animales campan a sus anchas alrededor del propio hotel, por lo que está completamente integrado con la vida silvestre del lugar.

Después de quince horas de vuelo nos recibieron con una comida típica para introducirnos en la cultura y gastronomía local, tras la que fuimos a realizar en coche el recorrido que haríamos al día siguiente a caballo.

Los primeros animales que se cruzaron en nuestro camino fueron los antílopes, que nos sorprendieron con su gran diversidad: impalas, kudús, sables, bushbacks, elands, oryx, klipspringer (los más pequeños y más difíciles de encontrar).

Dada la gran cantidad de animales que se conservan en la reserva, ya desde el inicio podíamos presagiar que iba a ser un gran safari, y se respiraba la emoción de saber que allí mismo también hay

búfalos, jirafas y rinocerontes.

Tras una hora de recorrido, cuando ya comenzaba a caer el sol, los encontramos.

Primero fueron las jirafas, que al ser bastante nobles nos dejaron aproximarnos a unos 20 metros. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con los rinocerontes y los búfalos, que se mostraron más territoriales.

Después de todo, son animales completamente salvajes y el factor riesgo siempre está presente, por eso, el corazón me latía con fuerza de pensar que al día siguiente haría esto mismo a lomos de un caballo.

Al día siguiente, tras reponer fuerzas, llegó en el gran día en el que comenzábamos nuestro primer safari a caballo. Acompañada de Ant, propietario del hotel, y de un ranger especializado, monté una yegua appaloosa llamada Shakira.

Los rangers, que en este caso son los guías a caballo que nos acompañan durante la aventura, están preparados para todo tipo de situaciones, ya que reciben una formación muy especializada para desempeñar este trabajo.

En Ant’s Hill cuentan con una cuadra de 90 caballos de pura sangre inglés, frisones y cruzados de árabe y boers sudafricanos.Tienen caballos para todos los niveles, y se ofrecen safaris desde nivel 1 (iniciación) hasta nivel 4.

Me sorprendieron las sillas de montar, ya que son verdaderas joyas. Se trataba de las auténticas Mc Lellan, utilizadas por el ejército americano de caballería desde 1859.

Durante las primeras horas, Ant me iba dando consejos sobre cómo reaccionar ante los animales.

En la reserva los caballos acuden a las cuadras para ser alimentados pero el resto del tiempo están en libertad, por lo que están totalmente acostumbrados a la fauna africana. Aun así, no se nos puede olvidar que nos enfrentamos a la naturaleza en su estado más salvaje, por lo que es muy importante mantener las distancias recomendadas y ser muy prudentes.

Sin duda esto también forma parte de la experiencia del safari a caballo, en la que la adrenalina es el ingrediente principal.

Al encontrarnos al primer grupo de jirafas, la emoción me pudo. La sensación de estar al lado de una animal tan majestuoso es indescriptible.

Recorriendo desde terrenos arenosos hasta las serpenteantes crestas de las colinas, cuando nos quisimos dar cuenta se había hecho de noche. Vinieron a recogernos en coche porque nos habíamos alejado demasiado y andar por la noche con el caballo es peligroso. Además, las temperaturas bajan considerablemente en esta época del año, que es el otoño africano.

Reconozco que en esta primera toma de contacto me encontraba algo más insegura, pero conforme iban pasando los días de safari a caballo iba ganando confianza, conociendo poco a poco el comportamiento de las distintas especies.

La experiencia es increíblemente gratificante, tanto por la sensación de libertad (es totalmente diferente a realizar el safari dentro de jeep) como por la conexión con la naturaleza y la superación del miedo.

¡Finalmente galopé incluso detrás de una manada de cebras!

ENTABENI

Salir a cabalgar cada mañana era un nuevo reto, y sin duda en Entabeni nos esperaba el más grande de todos. Ascendía el riesgo y la emoción: íbamos a galopar en la zona de los Big Five.

Entabeni es una reserva privada de 22.000 hectáreas dedicada a la conservación de los espacios naturales y de la preciada diversidad de fauna africana que alberga, con más de 55 especies de mamíferos y más de 300 especies de vegetación autóctona.

También es sorprendente la inmensa variedad de aves exóticas que habitan en este región, contándose más de 380 especies.

En lo que respecta al tema ecuestre, es un concepto completamente diferente en cuanto a safaris a caballo, por lo que se complementaba a la perfección con nuestro primer destino.

A diferencia de Ant’s Hill, aquí se exige un nivel 4 para los jinetes. Es lógico, ya que aumenta el peligro al galopar entre leopardos, leones, elefantes, rinocerontes y búfalos.

Pasamos la primera noche en el lodge Wildside Safari Camp, y con la salida del sol y el despertar de los animales comenzamos nuestra ruta. Sin duda merece la pena madrugar para ver el amanecer, cuando los animales están más expuestos y las luces son mágicas.

Este safari, que consiste en siete días a caballo recorriendo los espectaculares rincones de Entabeni, comienza con el descenso desde lo alto de la colina hasta llegar a la zona del río, donde acuden los animales en busca de agua y caza. Al ser una pendiente tan empinada no podíamos hacer este tramo montados, así que realizamos la bajada a pie con el caballo a la mano.

La ruta desde el lodge hasta el valle nos llevó todo el día, una auténtica aventura en la que no dejamos de sorprendernos por la belleza y diversidad del paisaje.

Seguíamos encontrándonos dentro de la Biosfera de Waterberg, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y una de las escasas regiones de Sudáfrica considerada como libre de malaria, lo que la convierte en un destino privilegiado.

Finalmente llegamos al valle, donde también se encuentran las tents en las que nos alojaríamos el resto de noches de safari. La inmersión en la naturaleza es total al dormir en las tiendas: desde la cama podía escuchar el sonido de los leones y la peculiar risa de las hienas, una sensación sobrecogedora.

Por supuesto en todo momento hay una extrema seguridad por parte del personal, y a cada huésped se le entrega una bocina que produce un sonido ensordecedor que ahuyenta a los animales, para usar únicamente en casos de emergencia.

A la mañana siguiente volvimos a levantarnos al amanecer para comenzar la mayor aventura. Junto a Cecile, quien tiene su propia empresa de safaris a caballo, y Erin, una ranger de su equipo, comenzamos nuestra ruta en busca de la fauna salvaje.

Me recordaron que la norma era mantenernos unidas y ante cualquier peligro no separarnos.

Juntas rastreamos huellas de elefante hasta llegar a ellos, observando sus imponentes siluetas recortadas contra la luz del alba. Al ir acompañadas por la guía especializada sabíamos que contábamos con altas probabilidades de encontrarlos. De hecho, el estudio de las huellas es una de las asignaturas principales en las que los rangers tienen que formarse.

Después de este emocionante momento, cuando nos disponíamos a buscar a los búfalos, nos encontramos inesperadamente con una pareja de guepardos. Este momento fue uno de los que más me impresionó, por la belleza y elegancia de estos felinos junto a los que tuve la ocasión de galopar.

El safari fue aumentando el ritmo y en ese mismo día vimos hipopótamos y pudimos aproximarnos a su charca hasta que el macho abriendo la boca nos dio la señal de que estábamos invadiendo su espacio.

Para descansar de la intensa mañana nos organizaron un picnic en una zona más segura, aunque también en plena naturaleza africana, en el que pudimos degustar algunos de los vinos del país.

Después de descansar y dar de beber a los caballos, disfrutamos la tarde galopando a la sombra de las montañas de Entabeni.

Además de las rutas a caballo, este destino ofrece numerosas opciones en cuanto a actividades, como safaris a pie, rutas en quad o en bicicleta y vuelos en helicóptero o globo aerostático.

Tras varios días llenos de inolvidables encuentros con los animales en el país sudafricano, aún nos faltaba por ver al rey de la selva.

Pero el último día la suerte nos sonrió, y cuando casi había perdido la esperanza vimos por fin al rey león, cerrando el safari con broche de oro.

MOZAMBIQUE

Después de la emoción y la adrenalina de estos días nos esperaba el último destino que nos recomendaron en Africae Travel: unos días de descanso para conocer las espectaculares playas de coral del Océano Índico en Mozambique.

Aunque se trate de países fronterizos son totalmente diferentes. Mozambique es un país tropical dividido por el río Zambeze, que combina una rica cultura e historia con espectaculares paisajes y algunas de las mejores playas de África, por lo que no es de extrañar que se trate de uno de los destinos más atractivos del continente.

Llegamos al aeropuerto de Vilanculos y desde ahí realizamos un trayecto en un pequeño barco para llegar al exclusivo hotel boutique Dugong Lodge, situado en pleno Santuario de Vida Salvaje de las Costas de Vilanculos, donde se puede disfrutar sin turistas de actividades como buceo, snorkel, excursiones en lancha y por supuesto rutas a caballo, tanto por la selva como por la planicie costera.

Allí nos recibieron con bailes típicos y la música tradicional de Mozambique, la marrabenta, que combina ritmos locales con influencia folclórica portuguesa. Esto se debe a que Mozambique fue una colonia de Portugal hasta 1975, siendo a día de hoy su idioma oficial el portugués, aunque se siguen hablando diversas lenguas nativas de la familia de las lenguas bantúes.

Esa noche disfrutamos de su gastronomía con una espectacular cena en la orilla del mar donde nos prepararon platos típicos y langostas recién pescadas de sus costas (el país es famoso por sus mariscos y pescados a la parrilla, conocidos como peixe grelhade).

En su exótica tradición gastronómica mezclan influencia portuguesa, india y africana. Algo que me encanta es la leche de coco que utilizan en muchos de sus platos y su picante favorito: el Piri Piri.

Desde hace unos meses las rutas a caballo organizadas por el hotel incluyen también una parte cultural, incorporando una parada en una pequeña aldea de pescadores, que fue para mí una de las vivencias más emocionantes y significativas a nivel personal.

Esta visita tiene un efecto muy positivo para esta tribu debido a los ingresos que supone para la economía local, pero en realidad son ellos quienes aportan más valor a quienes les visitan, con su amabilidad y su imborrable sonrisa a pesar de vivir en la más absoluta austeridad.

El colofón de este viaje fue recorrer los manglares vírgenes hasta llegar a una playa de arena blanca coralina donde pudimos nadar con los caballos.

Este viaje ha sido un sueño hecho realidad, de esos que te transforman por completo y que suponen un antes por la magia de todas estas experiencias y sobre todo por su gente, que hacen de África un continente único e incomparable. Una experiencia que los amantes del caballo deberían vivir una vez en su vida.  

CONSEJOS PARA ORGANIZAR TU VIAJE A ÁFRICA

VESTIMENTA 

Para nuestro viaje Africae Travel nos dió una lista de recomendaciones para la vestimenta que fue de lo más acertada: ropa ligera, traje de baño, un forro polar para las noches, calzado cómodo para caminar, botas de trekking, camisa de manga larga para protegernos de los mosquitos, pantalones largos, chubasquero ligero, sombrero y, por último, polainas, zapatos, pantalones y guantes de equitación.

En cuanto a los colores, es conveniente elegir colores claros dentro de la gama de los colores tierra: beige, caqui, marrón, verde…

Es importante que la ropa sea cómoda y holgada, preferentemente de algodón o lino.

MONEDA

La moneda local en Sudáfrica es el Rand Sudafricano, mientras que en Mozambique es el Metical mozambiqueño.

Es recomendable llevar también dólares, yo suelo llevar mitad y mitad.

Allí el uso de la propina está muy normalizado y es una gran ayuda para las comunidades, por lo que es recomendable contar con este gasto de antemano cuando estamos organizando el dinero destinado a gastos del viaje.

SALUD Y VACUNAS

Es muy importante tener siempre a mano agua mineral o purificada para mantenernos hidratados, y protegernos del sol para evitar una insolación.

Respecto a las vacunas, las recomendaciones sanitarias y profilaxis siempre deben de consultarse con un profesional médico, reservando con suficiente antelación una cita el centro de salud, ya que dependiendo de las áreas en las que nos movamos y de nuestro propio historial médico y cartilla de vacunación, las medidas variarán.

EQUIPAJE

Es importante llevar una maleta blanda, para que se pueda acomodar en el jeep y también si realizamos algún traslado en avioneta.

  • Dentro de ella no te puede faltar:
  • Pasaporte + copia
  • Dinero en efectivo
  • Repelente de insectos tropicales
  • Calmante para las picaduras de insectos
  • Protectos solar de factor alto
  • Adaptador de enchufes
  • Power bank
  • Baterías de repuesto y tarjetas de memoria extra para nuestra cámara
  • Gafas de sol
  • Linterna
  • Un botiquín de viaje

MEJOR ÉPOCA

Aunque cualquier época es buena para viajar a Sudáfrica, cada estación presenta sus ventajas según el tipo de recorrido que queramos hacer.

La estación seca (de abril a octubre), puede resultar más agradable para realizar un recorrido por los parques nacionales. También, los apasionados de las ballenas tendrán más posibilidades de encontrarlas de junio a septiembre.

Si por el contrario estamos pensando en viajar a Ciudad del Cabo, será mejor hacerlo en la temporada de lluvias, que va de noviembre a marzo.

También, los apasionados de las ballenas tendrán más posibilidades de encontrarlas de junio a septiembre.

La mejor época para ir a Mozambique es de mayo a noviembre, que es la estación seca, con un clima tropical perfecto. Durante junio, julio y agosto las temperaturas son agradables por la noche y por el día se pueden alcanzar más de 30 grados.

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